Al entregar la obra se te entrega por escrito qué cubre la garantía, cuánto dura y a quién llamas si algo falla. Los materiales y los electrodomésticos llevan además la garantía de su fabricante, que es distinta y no la damos nosotros.
Cuando una intervención entra en el ámbito de la Ley 38/1999 de Ordenación de la Edificación, esa ley fija tres plazos de garantía contados desde la recepción de la obra: uno por defectos de acabado, tres por los que afecten a la habitabilidad y diez por los que comprometan la estabilidad del edificio. No toda reforma entra en ese ámbito, así que en tu presupuesto se dice qué aplica a tu obra concreta en vez de poner un sello general.
Si la Ley 38/1999 aplica a tu obra concreta se dice en tu presupuesto: depende de la intervención, y ponerlo aquí como un sello de «diez años» sería publicidad engañosa.